El populismo como herramienta para perpetuarse en el poder

 

Surdemocrático21


 


El populismo como herramienta para perpetuarse en el poder

 

Renato Edgardo Bermeo Cabrera


05 de junio de 2026

 

Cuenca


En la política, quienes aspiran participar dentro de ella y ejercerla de manera profesional, utilizan diferentes técnicas para aplicarla y generar un liderazgo personalista que tiene la convicción de ser el único representante legítimo de la voluntad general. De ahí, nace el populismo, que es una distinción entre un pueblo puro y una élite corrupta. Según Casullo (2020) el populismo “se ha convertido en una herramienta poderosa para construir explicaciones convincentes, ganar elecciones y, por último, sostenerse en el poder” (p. 1). Desde esta perspectiva, el populismo recoge emociones y narrativas que conectan con la ciudadanía, utilizándolos como un recurso vital para su desarrollo. Políticamente, el populismo se manifiesta como un instrumento de movilización basado en antagonismos, carisma y discursos de salvación nacional. A lo largo de la historia, hemos observado como esta capacidad de generar una adhesión emocional ha permitido que varios líderes tergiversen el populismo en un medio para mantenerse en el poder, debilitando instituciones democráticas y terminando en autoritarismo. La postura que se presentará en este blog es en contra del populismo, por lo cual, al desarrollarlo se evidenciarán los motivos.

En el contexto ecuatoriano, la práctica habitual de los políticos es recurrir a este instrumento ya que, en el territorio mencionado, sin populismo no existe política. Sin embargo, es necesario aclarar que no todo populismo es malo, en Ecuador este recurso ha dejado efectos tanto positivos como negativos. Entre sus ventajas, se puede observar como el populismo surge en momento de descontento social y da voz a grupos marginados, que da paso a una justicia equitativa al permitir reconocer desigualdades reales históricas y problemas estructurales. Para MCcoy (2023) “En toda la región latinoamericana hemos visto en las últimas dos décadas un amplio patrón de crisis de representación y de partidos políticos insensibles o ineptos, lo que ha producido en muchos casos una alternativa populista y una concomitante reacción de las élites y, en otros, una fractura del sistema de partidos” (p. 5). Sin embargo, las desventajas que conlleva el populismo son significativas dentro de una sociedad, ya que se podría reemplazar la institucionalidad por el liderazgo carismático, fomentar la polarización e instaurar ideologías de amigo-enemigo que afectan el desarrollo y convivencia democrática. Aunque en el Ecuador se haya demostrado que el populismo fue capaz de unificar y lograr una inclusión social entre 2007 hasta 2019 con el gobierno de Rafael Correa donde Colalongo y Rivas (2022) expresan que “En Ecuador, la democracia se deterioró moderadamente en sus componentes liberal, electoral y participativo, y levemente en su componente igualitario; pero mejoró un poco en términos deliberativos” (p. 15). Aquí, se demuestra como los riegos que presenta que se concentre el poder en el Ejecutivo no ayudan a la estabilidad institucional.

Como lo hemos especificado anteriormente, no todo populismo es malo. Sin embargo, cuando el populismo llega al poder se inclina en convertirse en un recurso para prácticas de corrupción, manipulación informativa y debilitamiento democrático. No todo es culpa de este medio, pero el líder personalista que adopta estas características recae en justificar acciones irregulares apelando a la voluntad del pueblo y deslegitimando cualquier forma de control constitucional. Monsiváis (2023) expresa que “Entre el discurso populista y los repertorios autoritarios parece haber una “afinidad electiva”, una complicidad espontánea” (p. 6). Esto refleja como se otorga una facilidad a los políticos, que les permite vulnerar normas establecidas democráticamente para asegurar su permanencia en el cargo, corroyendo al populismo en prácticas autoritarias. A su vez, la concentración de poder facilita el uso discrecional de recursos públicos, el ataque a la prensa, la manipulación de narrativas políticas y la división de un país en creencias, ideologías y percepciones como forma de cohesión.

El populismo, nos ha entregado históricamente innumerables ejemplos y efectos tanto positivos como negativos, existiendo resultados mixtos en el mundo. Hugo Chávez en Venezuela, logró reducir sustancialmente desigualdades durante sus primeros años de gobierno, pero generó una destrucción institucional profunda. Casullo (2020) explica que este recurso político se fundamenta al convertir al líder como el héroe del pueblo argumentado como el “mito populista como marco enunciativo formal susceptible para dividir el campo político entre un pueblo y un antipueblo” (p. 2). En Bolivia, Evo Morales combinó crecimiento económico con medios de personalismo que tensaron el orden constitucional (Colalongo y Rivas, 2022). En Ecuador, tanto en campaña política como ya perpetuados en el poder han recurrido al populismo con resultados variados, desde políticas sociales exitosas hasta crisis económicas y corrupción. Estos ejemplos, ilustran como el populismo puede conseguir triunfos electorales y un apoyo masivo, pero su dependencia a un líder carismático y su tendencia a tergiversarse terminan comprometiendo la calidad democrática.

En conclusión, el populismo debería ser una herramienta para generar una representación real y una unión con el pueblo, pero tiende a transformarse en amenaza cuando se lo utiliza como medio para perpetuarse en el poder. En este blog, presento una postura en contra a esta práctica dentro de la política, porque destruye instituciones, polariza la sociedad y normaliza prácticas autoritarias, reemplazando los sistemas democráticos por el personalismo político. Kim Jong Un, líder de Corea del Norte, su legitimidad se sustenta en la ideología del Juche, basada en la concentración absoluta del poder y la manipulación de la narrativa nacionalista, demostrando como el discurso de salvación del pueblo llega a transformarse en un régimen cerrado y represivo (Mancilla, 2022). Por esta razón, el objetivo de los políticos o del populismo no debería ser formar un régimen absolutista, sino fortalecer instituciones, educación y mecanismos de control democrático que impidan que el populismo derive en autoritarismo y perpetuación en el poder.

Referencias

Casullo, M. E. (2020). ¿Por qué funciona el populismo?: El discurso que sabe construir explicaciones convincentes de un mundo en crisis. Siglo XXI Editores.

Colalongo, R., y Rivas, J. (2022). Populismo y democracia en América Latina. Los casos de Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela (1994-2020). Desafíos, 34(2).

Como, B. M. A. (2024). PERSUASIÓN Y MANIPULACIÓN EN EL DISCURSO POLÍTICO: PEPA MILLÁN [Trabajo Final de Máster inédito]. Universidad de Sevilla. https://idus.us.es/server/api/core/bitstreams/f0e5ff70-6b00-458e-92a5-eb5d7be404f7/content

del Pino Díaz, D. (2024). Javier Milei y el populismo empresarial en Argentina: “el empresario exitoso es un benefactor social”. Revista de Comunicación de la SEECI, (57), 1-21.

Katz, C. (2023). ¿Fascismo, populismo o ultraderecha? Obtenido de Punto de vista internacional. https://puntodevistainternacional.org/fascismo-populismo-o-ultraderecha

Laleff Ilief, R. (2022). Afectos y manipulación. De la experiencia peronista a la teoría del populismo. Res Publica Revista de Historia de las Ideas Políticas, 26(2), 209–221. https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/219592/CONICET_Digital_Nro.90fc85af-40e1-4e1d-9e8b-63ed950b8f08_B.pdf?sequence=2&isAllowed=y

Mancilla Azargado, P. (2022). La búsqueda de autonomía internacional a través del desarrollo del pensamiento político: la ideología Juche en la República Popular Democrática de Corea. Estudios internacionales (Santiago), 54(201), 9-35.

McCoy, J. (2022). Reflexiones sobre el populismo y la polarización en América Latina y sus consecuencias para la democracia. Desafíos, 34(2), 1.

Moffitt, B. (2022). Populismo: Guía para entender la palabra clave de la política contemporánea. Siglo XXI editores.

Monsiváis Carrillo, A. (2023). Populismo, repertorios autoritarios y subversión de la democracia. Revista mexicana de sociología, 85(SPE2), 11-38.

Noboa, W., Trujillo, B., Silva, M., y Pilco, A. (2024). Populismo Penal; Una mirada a Ecuador y Latinoamérica. Prometeo Conocimiento Científico, 4(1), e94-e94. https://prometeojournal.com.ar/index.php/prometeo/article/view/94/93

Otero, J. M. R., Díez, N. L., Oñate, P., y López-López, P. C. (2022). Emociones, política y comunicación en Ecuador. Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Rivera Magos, S., y González Pureco, G. (2024). Populismo, desinformación y polarización política en la comunicación en redes sociales de los presidentes populistas latinoamericanos. Revista mexicana de opinión pública, (36), 79-107.

Solíz Carrión, D., y Ruiz Ballesteros, E. (2023). Populismo y democracia a través de sus prácticas. Los gabinetes itinerantes en la revolución ciudadana (Ecuador 2007-2017). https://digibug.ugr.es/bitstream/handle/10481/79508/Gazeta-2023-39-1-articulo-05.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Urbinati, N. (2023). Teoría política del populismo. Revista mexicana de sociología, 85(SPE2), 197-225.


Comentarios